Acupuntura para el dolor

 

Dr. Manuel Ignacio Yzuel Sanz
Doctor en Medicina. Acupuntor

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El dolor es una sensación subjetiva de malestar o sufrimiento que se origina como resultado de estimulaciones nocivas ( los receptores se llaman nociceptores) que indican daño de los tejidos o enfermedad de cualquier tipo. Es pues, en primer lugar un signo de defensa, una alarma. No es un síntoma aislado, ni un dato objetivo en la exploración de un enfermo. El dolor es una experiencia, una vivencia subjetiva que el paciente padece y que se ve por tanto rodeada de un número considerable de connotaciones subjetivas culturales y del recuerdo del propio paciente que lo hacen distinto a cualquier otro síntoma clínico.

La ansiedad que rodea a cualquier dolor, como expresión de un miedo ante la incertidumbre de una enfermedad grave, un sufrimiento prolongado, una deformidad física, una secuela o incluso la propia muerte; hacen del dolor el más antiguo motivo de la lucha del hombre contra sus enfermedades y el gran motor que ha hecho avanzar la ciencia médica desde aquellos antiguos alquimistas que empeñaban su vida en el tratamiento de las enfermedades de sus señores feudales hasta las modernas unidades de terapia de las clínicas del dolor de nuestro días.

También en la Medicina Tradicional China y en especial en la Acupuntura, la lucha contra el dolor fue uno de los motivos de su nacimiento y desarrollo hace 5000 años. Los textos clásicos explican que la acupuntura se descubrió por casualidad cuando una persona se golpeó accidentalmente en un punto del dorso de la mano y comprobó como le desaparecía de inmediato un dolor de muelas que le atacaba desde hacía varios días. Independientemente de que la anécdota sea real o leyenda se ve claro que la acupuntura nació relacionada con el dolor.

Los chinos han practicado siempre la acupuntura como un arte tradicional que se transmitía de padres a hijos o de maestros a discípulos a lo largo de generaciones. Así la práctica de la acupuntura se ha ido enriqueciendo a lo largo de la historia a través de la observación y la repetición de la experiencia clínica. Por eso no es de extrañar que no se conocieran íntimamente los mecanismos por los que las agujas son capaces de anular el dolor. Es ahora en los últimos años cuando se están realizando investigaciones científicas que tratan de encontrar respuestas a este fenómeno y explicarlo de forma científica.

Baste recordar que la acupuntura es capaz de aumentar 30 veces la cantidad normal de endorfinas de la sangre. Estas sustancias son un analgésico natural que fabrica nuestro cuerpo, pero no fueron descubiertas hasta 1977.
Esta falta de conocimiento científico en la antigüedad, desde luego, no ha sido obstáculo para la aplicación y desarrollo eficaz de la acupuntura en los tratamientos del dolor. Desde una cefalea crónica, hasta un lumbago, un ataque de ciática o una neuralgia de trigémino o aquella provocada por un herpes Zoster, dolores secundarios a un pinzamiento lumbar o a una hernia discal, una migraña, un hombro doloroso , un codo de tenista, una contractura muscular, un esguince, una contusión hasta la tan temida fibromialgia.
Cualquier dolor agudo o crónico puede ser tratado con éxito con acupuntura. Aunque en cada caso habrá que hacer una valoración individual y minuciosa.

En China uno de los avances más revolucionarios de la medicina fue la aplicación de la acupuntura en la anestesia quirúrgica, creando la acupuntura anestésica, que allí se utiliza regularmente en algunas operaciones de cirugía.
La primera vez que yo pude comprobar, con mis propios ojos, como una paciente era sometida a una operación de cesárea y con el abdomen abierto, permanecía despierta hablando con las enfermeras sin ningún gesto de dolor mientras le extraían el niño; no podía creerlo.

En España estamos todavía muy lejos de esta realidad ya que la acupuntura anestésica tan solo se usa en algunas clínicas dentales para pacientes alérgicos. Y tal vez nunca la alcancemos mientras no se avance hacia la normalización de esta ciencia como especialidad médica y pueda ser aplicada en los hospitales.
Pero al menos, nos queda la seguridad de contar con una eficaz arma para luchar contra el eterno problema del dolor en el ser humano.

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